Centro de Estudios Políticos y Sociales de Avelleneda
1- palabras introductorias
“Words, words, words…, palabras, palabras, pues son ellas la moneda común y de ley con que llenamos los bolsillos de nuestra avara inteligencia”. En 1837, Esteban Echeverría concluía de esta manera su “apología del matambre”. Este hombre que, con su obra “El Matadero” dejaba en esas palabras su visión unitaria y crítica a Rosas. Seguramente cuestionable le metáfora con las monedas y los bolsillos llenos. En momentos en que la invasión cultural, término que hoy conocemos y comprendemos, comenzaba a analizarse.
Aunque lamentablemente esta invasión no solo fue desarrollándose en el ámbito de nuestra cultura, de nuestras costumbres. Aquello que Sarmiento entendió como “Civilización y Barbarie”, términos que hasta nuestros días cargan un fuerte contenido ideológico, que muchos “nostálgicos civilizados” necesitan reivindicar. Un binomio simplista para justificar el intento de implementar la patria para unos pocos.
Pero la resistencia siempre fue popular. Desde los Gauchos federales resistiendo a la masacre unitaria hasta el 19 y 20 de Diciembre de 2001. Desde el Yrigoyenismo hasta el Menemismo, pasando por el peronismo, la lucha de Evita y el Che. La resistencia de los 30 mil de la segunda mitad de los 70 hasta los que a viva voz festejaron el regreso de la democracia en el 83. Una democracia que llegó para quedarse. Que terminó con un ciclo de golpes apoyados por los invasores ideológicos, económicos, políticos, militares del norte. Un ciclo que había comenzado en el 30 y que parecía que era un mal incurable enquistado en la existencia misma de nuestra nación.
Quisieron hacernos creer que éramos inferiores, que no teníamos capacidad para administrar un gobierno. Que no podíamos garantizar la paz interna. Quisieron hacernos creer que no fueron 30 mil ni desaparecidos. Quisieron hacernos creer que naturalmente debíamos aceptar la dominación de nuestro pueblo, de nuestra patria. Palabras, palabras, palabras. Pero que no son simples palabras, ni monedas para el bolsillo. Palabras como herramientas de expresión, de circulación de ideas, de discusión.
Y la resistencia vino del campo nacional y popular. Como nos cuenta la historia. Como nos demuestra el presente. Como sucede en Latinoamérica, en el momento en que, a pesar de los avances de la derecha más reaccionaria, ya en democracia, los gobiernos populares comienzan a tomar las riendas a ya plantearse dejar de ser colonias económicas de los países más poderosos.
Situándonos en el conflicto que el gobierno nacional tiene hoy con el sector agropecuario, sectores de la prensa (conglomerados de empresas periodísticas multimediáticos y monopólicos) reavivaron el binomio civilización-barbarie de Sarmiento.
El conflicto se lleva todas las miradas. Para los medios ya no hay inseguridad sino inflación. Y es una realidad que no se puede ocultar, que existe, que hay que seguir de cerca. Pero sin olvidar que quienes difunden sus visiones de la realidad son los mismos nostálgicos de los 90, cuando quisieron hacernos creer que Buenos Aires era la “Ciudad Europea en Latinoamérica”. Lo que no avisaron es que se mantuvo a costa de hundir a nuestro pueblo en niveles tan crueles de pobreza que históricamente fueron impensables para el “granero del mundo”.
Civilización o Barbarie? Los medios nos muestran como construyen esa realidad. Cuando parece ser que los piquetes del campo son dignos, al contrario de los de aquellos que despectivamente llamaron “piqueteros”. Los desocupados cuya única herramienta fue tomar las calles. Todos los que se quedaron fuera de juego en los 90. Civilización o barbarie. El binomio resurgiendo con más fuerzas por los “constructores” de esta realidad en la que los medios masivos juegan un papel importante.
La fuerza de los sindicatos se fue trasladando a la de las organizaciones sociales, que en su mayoría contenía a los trabajadores desocupados. Los que se fueron de a poco quedando fuera del sistema. Pero las redes sociales nunca se rompieron, y el pueblo, nuevamente víctima de la opresión ejercida por unos pocos, se reponía con más fuerza que nunca levantando las banderas del transversalismo, del debate, de la convivencia de quienes con diferentes métodos buscaban la gran patria argentina. Y en esa batalla, revolucionariamente volvió a ganar el pueblo, que sacó a De La Rúa del gobierno y a Duhalde del Poder después. Que apostó a un cambio re rumbo verdadero del país.
Y esto no fue firmarle un cheque en blanco a quienes bajo las banderas de los derechos humanos y los movimientos sociales estén en el poder. Esta fue una nueva demostración de la fuerza que el campo nacional y popular tiene cuando se decide participar, con las herramientas de la democracia que dice y entiende que el país es administrado y gobernado por el pueblo, a través de sus representantes.
Palabras, palabras, palabras. Como decía Echeverría que contestaría si alguien le preguntara sobre el porque de una apología del matambre, parafraseando a “Hamlet” o a “polonio”. Pero, aclara, son palabras que sirven para “con ellas llenamos los bolsillos de nuestra avara inteligencia”. Una inteligencia que debería nutrirse política social e ideológicamente de la diversidad. La simplicidad del binomio civilización o barbarie no debe ser condicionante de los diferentes análisis que hagamos de la sociedad. La palabra no debe ser dinero, es, aun sin quererlo, indispensablemente ideología.
Con palabras, que expresan ideas, debatidas en un contexto democrático, la historia queda guardada. Para ser investigadas, releídas, reinterpretadas. Y así retroalimentar el campus de las ciencias sociales, que nos van a servir para conocernos y reconocernos. Para mantener viva nuestra fuerza, nuestra identidad. Para saber el porqué del presente mirando el pasado proyectando hacia delante. Y no quedan dudas, se terminaron los iluminados, el camino es solo uno.
2- objetivos generales.
La implementación de un centro de estudios en Avellaneda conlleva la idea de apertura de un importante espacio de pensamiento y discusión. Lejos de conformar un espacio de puertas adentro, el desafío impuesto establece como prioridad llevar esa discusión, implementar el debate, el análisis y la opinión en los diferentes barrios y poblados de la ciudad.
La articulación de un espacio de reflexión, estudios y pensamiento crítico, por sobre todo de temas políticos y sociales, generará automáticamente la inquietud de elaborar proyectos y propuestas alternativas, que surgirán de un conocimiento a priori minucioso de las realidades a analizar.
El análisis, estudio de campo, hipótesis, así como también las propuestas alternativas que surgirán del trabajo en equipo, no estarán aislados de las diferentes realidades de la ciudad. Solo insertando en espacio y tiempo una problemática determinada es que podrán entenderse ciertas conductas que nos permitirán un acercamiento más certero de las temáticas abordadas por quienes abriremos el juego, la discusión dentro del marco del centro de estudios.
El objetivo a priori de nuestro centro de estudios, es crear un espacio serio de discusión y difusión de pensamientos alternativos, que centren su actividad en la cultura popular, en las diferentes realidades. Es importante la creación de un mapa que nos demuestre las diferentes estructuras sociales y culturales de nuestro distrito. Solo si conocemos aquello que queremos cambiar es que sabremos si es necesario hacerlo, y hacia donde debe dirigirse el cambio.
3- A quienes nos dirigimos
Nuestro centro de estudios estará muy lejos de convertirse en un emisor unidireccional de doctrina. Quienes conformamos este proyecto, estamos convencidos en la capacidad del pueblo para llevar adelante espacios de libre circulación de ideas que permitan conocerse y conocernos mejor.
Solo con conocimiento es que podremos llevar adelante los grandes cambios que necesita nuestra ciudad. No es posible transformar lo que no se conoce. Centrándonos en este momento histórico que vive nuestro país, así como todo Latinoamérica, sabemos que vamos por el camino correcto, y es por eso que creemos necesaria la ampliación del campus de lo conocido hasta ahora, así como también el debate y la reflexión.
Pero dicho debate no debe dejar fuera a los actores principales de esta realidad. Los vecinos, la gente de los barrios, los docentes, comerciantes, obreros, en fin, todos quienes desde algún lugar u otro componemos nuestra sociedad.
La cultura popular, así como el campo de circulación de las ideas, los pensamientos, las alternativas, las discusiones de los temas importantes de nuestra ciudad, no deben ni pueden solucionarse o debatirse a puertas cerradas.
Nuestro centro de estudios, será un elemento articulador de pensamientos, acción, obras y alfabetización. Y contaremos con muchas herramientas que nos permitirán abrir el juego hacia la sociedad que necesita debatir y expresarse, para comenzar a involucrarse y tomar el rol principal que le fue quitado sobre la toma de decisiones.
Por medio de talleres y cursos totalmente gratuitos que serán dados por profesionales de diferentes áreas en colaboración con nuestro centro es que prepararemos el escenario donde discutiremos las diferentes realidades de nuestra ciudad.
Otra de las herramientas que nos permitirán llevar a nuestro centro de estudios a diferentes campos de la sociedad será la visita de personalidades ya sean de la vida política o referentes culturales o artistas a cada uno de los barrios en que centremos una jornada de charla y debate.
No creemos en la cultura a puertas cerradas. Sabemos y entendemos que la cultura es de todos y para todos. También sabemos que la política es parte de esa cultura que forjamos día a día. Por lo tanto creemos que es necesaria la creación de un espacio que incluya a todos los que quieran involucrarse en el debate sobre que país queremos, que provincia y que ciudad.
Dicho debate debe ser difundido por todas las esferas públicas y privadas de nuestra sociedad. Nuestro centro de estudios será, principalmente, la herramienta fundamental que permitirá articular el estudio del campo, lo académico propiamente dicho, con la cultura popular y el pensamiento libre, con una libre circulación de ideas. De esta manera, todos quienes quieran involucrarse participarán del análisis y discusión de la sociedad que forjamos, y aquella hacia donde vamos.
Nuestro centro de estudios, no se quedará solo en ello. También brindará servicios. Contaremos con asesoramiento legal en temas civiles penales y laborales de forma totalmente gratuita, porque estamos convencidos que nuestros vecinos tienen que tener la misma posibilidad de defenderse dignamente ante cualquier litigio.
Contaremos además con ayuda psicológica para atender casos de violencia dentro o fuera del seno de la familia. Brindaremos apoyo a aquellos abuelos que por diferentes motivos no cobran jubilaciones y pensiones. Atenderán especialistas en derechos humanos, con asesoría legal para los casos en particular de vecinos que no puedan cubrir los costes de un asesoramiento privado.
Para los más jóvenes, daremos cursos de búsqueda de empleo e inserción social. Para quienes culminan el secundario y no están decididos sobre su futuro tendremos profesionales que brindarán orientación vocacional. Y por supuesto, tendremos actividades sociales que nos permitirán, semanalmente, estrechar aún más los lazos de esa juventud que se encuentra contenida en este espacio.
Es de esta manera que, apostando fuertemente en la juventud, quienes participen de este proyecto, además de concurrir en algunos casos a alguna de nuestras actividades y participar activamente de las misma, en otras se desempeñará como colaborador. De esta manera nuestro centro de estudios se fortalecerá de jóvenes que con su empeño y dedicación pasarán a formar parte no solo de la organización en sí sino también del factor humano con el que contaremos para llevar adelante nuestras discusiones. Solo de esa manera será posible mostrar a la sociedad que hay soluciones, y propuestas alternativas al statu quo que al parecer rige en cuestiones de fondo de nuestra ciudad.
4- Compromiso con los derechos humanos
El centro de estudios trabajará principalmente brindando servicios dentro del campo de los derechos humanos. No solo en la difusión y promoción, sino también y por sobre todo en la defensa de los derechos de las personas.
Toda sociedad justa debe basarse en los pilares fundamentales del derecho a la diversidad. El derecho a la otredad. El derecho mismo a la vida. Es un principio inquebrantable el compromiso constante por promover y defender los derechos que nos corresponden a las personas por nuestra condición de tal.
De esta manera, promoveremos la creación de talleres, cursos y capacitación de promotores en derechos humanos. Por un lado, el centro de estudios abrirá una instancia académica e intelectual de discusión, pero donde también se trabajará junto a los vecinos.
Es fundamental la participación de todos los actores de la sociedad para entablar una teoría y reforzar así el conocimiento de este área en Avellaneda. Además se promoverán políticas sociales y de acción para contemplar y contener a quienes se encuentren en una situación de violación de sus derechos.